Entrenamiento en autoinstrucciones

1- Introducción

El Entrenamiento en Autoinstrucciones se remonta a los primeros trabajos llevados a cabo por Meinchebaum en la década de los 60 con niños hiperactivos y agresivos. Las técnicas que puso en marcha surgieron con motivo del estudio de los modelos soviéticos de Luria y Vygotsky y, más tarde, del trabajo de Piaget.

La idea central del modelo es que el lenguaje de los niños tiene, al menos de inicio, la función de guiar y ordenar su propia conducta externa. El reconocimiento del lenguaje interno como “director y controlador” del comportamiento por parte de Meinchenbaum, le lleva a describir un procedimiento general que permita modificar las verbalizaciones internas del sujeto y, en consecuencia, la conducta manifiesta.

El entrenamiento autoinstruccional es una técnica cognitiva de cambio de comportamiento en la que se modifican las autoverbalizaciones (verbalizaciones internas o pensamientos) que un sujeto realiza ante cualquier tarea o problema, sustituyéndolas por otras que, en general, son más útiles para llevar a cabo dicha tarea. Estas nuevas instrucciones, que el propio sujeto se da a sí mismo, coinciden en gran parte con la secuencia de preguntas de la “Técnica de Solución de Problemas”.

El objetivo es que el sujeto introduzca inicialmente un cambio en sus autoverbalizaciones para que, finalmente, se modifique su comportamiento manifiesto.

2- Fundamentos conceptuales de la técnica

Hay que señalar que las instrucciones no se refieren a todas las cogniciones en términos de “lenguaje interno” sino a las verbalizaciones internas que acompañan a la actividad del sujeto. Son instrucciones u órdenes que el sujeto se da a sí mismo, dirigiendo su actuación (“voy a ponerme a estudiar”, “no puedo seguir corriendo”, etc.).

Se supone que en la medida en que los sujetos se enfrentan con tareas más complejas, en las que les resulta complicado actuar o no saben por donde empezar, las verbalizaciones, las autoinstrucciones, se hacen más evidentes. Dicho de otra forma, el pensamiento, que en otros momentos podría parecer rápido o automático, ahora se enlentece y se transforma en lenguaje que guía con cuidado la actuación del sujeto.

El modelo de Luria sobre el que se basa Meichenbaum (descrito en libro “El papel del lenguaje en la regulación de las conductas normales y anormales”) señala que se pueden distinguir tres etapas para explicar la iniciación e inhibición de la conducta motora de los niños a través del lenguaje:

1ª Etapa: La conducta del niño está dirigida por otras personas. Los adultos a través del lenguaje o de la instigación, controlan la iniciación e inhibición de las conductas.
2ª Etapa: Los niños guían, en gran parte, su propia conducta a través de verbalizaciones en voz alta, hablándose a sí mismos mientras actúan y diciéndose lo que hacen o quieren hacer y cómo lo podrían conseguir.
3ª Etapa: Los niños guían su propia conducta a través de un lenguaje encubierto (subvocal). Estas verbalizaciones persisten en los niños y podemos observarlo también en adultos en ciertas ocasiones.

Los resultados presentados más tarde por Vygotsky, ponen de manifiesto que, efectivamente, las verbalizaciones audibles y comprensibles van disminuyendo con la edad, pero aumentan en la medida que los sujetos se enfrentan con una tarea de mayor relevancia o complicación.

Meichenbaum, tras varias investigaciones, describió como afectan las verbalizaciones a la ejecución de la tarea en función de algunas variables:Su efecto depende de la edad del sujeto (los niños más pequeños realizan más verbalizaciones sobre la tarea).
Otro factor importante es la dificultad de la tarea o problema. Independientemente de la edad, las verbalizaciones se hacen más patentes a medida que aumenta el nivel de dificultad.Finalmente de la calidad de las instrucciones. Si éstas son con contenido distractor o contrario a la tarea evidentemente tendrán un efecto negativo; si por el contrario, guían correctamente la ejecución, entonces mejorará.

Meinchebaum utiliza como marco general las instrucciones relativas a la “solución de problemas” añadiendo dos aspectos importantes: las verbalizaciones de autorrefuerzo y las de autocorrección.

3- Procedimiento Aprendizaje de Autoinstrucciones

El procedimiento completo consta de cinco pasos:

1º- El terapeuta o monitor actúa como modelo y lleva a cabo una tarea mientras se habla a sí mismo en voz alta sobre lo que está haciendo (Modelado cognitivo).
2º- El niño lleva a cabo la misma tarea del ejemplo propuesto por el terapeuta, bajo la dirección de las instrucciones de éste (Guía externa en voz alta).
3º- El niño lo vuelve a hacer mientras se dirige a sí mismo en voz alta (Autoinstrucciones en voz alta).
4º- Ahora el niño lleva a cabo la tarea de nuevo, pero sólo verbalizando en un tono muy bajo (autoinstrucciones enmascaradas)
5º- El niño guía su propio comportamiento a través de autoinstrucciones internas, mientras va desarrollando la tarea (autoinstrucciones encubiertas).

Para entender el tipo de instrucciones que el autor sugiere como marco general para cualquier tarea, se describe a continuación un ejemplo de tarea escolar, como pintar un rectángulo en la pizarra (Santacreu, 1.983). En este caso, el terapeuta tiene como objetivo reducir la impulsividad y mejorar el enfrentamiento a los fracasos de un niño hiperactivo. De acuerdo con el procedimiento señalado anteriormente, el terapeuta comenzará la tarea (fingiendo cometer errores igual que el niño) diciéndose a sí mismo:

Vamos a ver.......¿qué es lo que tengo que hacer?. Tengo que pintar un rectángulo en la pizarra. Muy bien. ¿Cómo puedo hacerlo? Tengo que ir despacio y con cuidado. Primero pinto una línea hacia abajo.....un poco más....bien....eso es.... Después tengo que ir hacia la derecha.....eso es... Lo estoy haciendo bastante bien. Recuerda que hay que ir despacio. Ahora tengo que ir hacia arriba. ¡No! No tan desviado a la derecha.....Bueno no pasa nada......ahora borro la línea y veamos.....aunque cometa un error puedo continuar. Lo borro y voy más despacio. Recto hacia arriba....eso es. Tengo que ir con cuidado para hacer los dos lados iguales. Muy bien, ya lo tengo. Ahora tengo que unir los dos lados por aquí. Despacio....Bien, ya he terminado. ¡Lo he hecho!

Lo que el modelo trata de enseñar al niño a través de estas instrucciones puede concretarse en:

1º- Definir el Problema: ¿Qué tengo que hacer?
2º- Guía de la Respuesta: ¿Cómo tengo que hacerlo? (despacio, pinta la raya hacia abajo....).
3º- Autorrefuerzo: Lo estoy haciendo bastante bien.
4º- Autocorrección: En el caso de que no se alcance el objetivo propuesto, afrontar el error (si cometo un error puedo continuar. Iré mas despacio.

Hay que recordar que el objetivo de esta técnica es modificar las verbalizaciones internas que el sujeto utiliza ante aquellos problemas o situaciones en los que habitualmente fracasa, realizando respuestas inadecuadas para alcanzar el objetivo. Así, pues, el éxito de la técnica viene determinado, no sólo por el cambio de verbalizaciones internas del sujeto, sino por el cambio de comportamiento ante dichas situaciones.

Es muy importante adecuar la técnica a las características del niño. Se aconseja aplicarla de una forma lúdica para que el niño lo viva como un juego.
Se considera el modelado como el procedimiento más eficaz para enseñar las autoinstrucciones. No obstante, existen otros métodos como pueden ser el uso de comics o manuales de procedimiento.

La pregunta fundamental es ahora en qué tipo de problemas o trastornos infantiles la técnica de entrenamiento de autoinstrucciones es la opción más idónea.

4- Aplicaciones prácticas de la técnica

a) Impulsividad (T.D.A.H.)
Tal como se ha mencionado, Meichenbaum la utilizó originalmente con niños hiperactivos, impulsivos o agresivos ya que las autoinstrucciones tienen un papel enlentecedor de la acción y propicia una mayor reflexividad.
Afirmaba que el éxito en este tipo de trastornos radica primero, en la utilización del modelo y en segundo lugar, la repetición de las autoinstrucciones, mientras el niño hace las tareas. Estos dos factores resultan ser los componentes más eficaces del programa de tratamiento.
En el tratamiento de los niños hiperactivos Meichenbaum plantea que las terapias que utilizan procedimientos operantes no suelen tener éxito debido a la acción altamente motivadora de dichos procedimientos, de tal manera, que en lugar de endentecer la actividad y permitir una actitud reflexiva, logran todo lo contrario.
Sin embargo, la asociación de procedimientos operantes y cognitivos (autoinstrucciones) mejora los resultados.

Finalmente señalar que si el entrenamiento se efectúa con autoinstrucciones generales frente a instrucciones específicas se facilita la generalización. Es decir, el llevar a cabo lo aprendido en otras situaciones externas.

b) Falta de Autocontrol
La falta de autocontrol hace referencia a la dificultad por anticipar las consecuencias de la actuación, por parte del propio sujeto. En conductas adictivas o violentas, los sujetos actúan impulsivamente sin mediar cogniciones o verbalizaciones internas en las que se evalúen todas las consecuencias. En estos casos la técnica se ha utilizado para intentar demora la actuación de los sujetos.
Sin embargo, la eficacia en este tipo de problemas viene muy condicionada por los aspectos sociales. Si el sujeto se mueve en ambientes marginales o de riesgo (violencia, agresión) no se alcanzan resultados positivos.
Cuando los problemas se reducen a un ámbito clínico en concreto como puede ser la obesidad, los resultados indican una razonable eficacia.

c) Dificultades de Aprendizaje
En el caso de niños con “dificultades en el aprendizaje” o de “retraso mental”, se han llevado a cabo numerosos estudios que han demostrado la eficacia del procedimiento. Se ha utilizado con buenos resultados en niños con problemas de escritura, comprensión y cálculo. También se han diseñado programas para mejorar la atención en clase. Sin embargo, se apuntan como requisitos previos para obtener resultados óptimos que:

1- El niño tenga la capacidad para articular las verbalizaciones necesarias.
2- Capacidad para comprender su significado.
3- Los comportamientos motores implicados estén en el repertorio del niño.

-Finalmente apuntar que la técnica no ha mostrado resultados positivos y consistentes en su uso en trastornos de ansiedad y fobias específicas en niños. Son necesarios más estudios para concretar los aspectos a modificar en su utilización en este ámbito.

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