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Autismo Clásico

Actualización criterios diagnósticos.

Recientemente se han actualizado los criterios diagnósticos y categorías del Autismo, quedando todas ellas englobadas dentro de los T.E.A. (Trastornos del Espectro Autista, DSM-V). Recomendamos la visita a nuestra página acerca de los TEA para actualizar datos, si bien en esta página se ofrece información acerca del denominado Autismo Clásico.

1- Introducción

El autismo fue identificado por primera vez como un síndrome específico por el doctor Leo Kanner en 1.943 (Universidad John Hopkins). Kanner identificó a un grupo de 11 niños que diferían cualitativamente de otras poblaciones clínicas, pero como grupo, ofrecían una serie de peculiaridades conductuales que les hacían extraordinariamente parecidos. Dichas características incluían la incapacidad para desarrollar interacciones con las demás personas (aislamiento autista), el retraso en la adquisición del lenguaje, la naturaleza no comunicativa del habla (si ésta se desarrollaba), ecolalias, actividades de juego repetitivas y estereotipadas, poca tolerancia a los cambios del entorno y poca imaginación.

Hoy sabemos que el autismo puede presentar una variabilidad en el nivel de afectación de cada uno de sus rasgos distintivos, por lo tanto, no estamos delante de un patrón homogéneo e inalterable sino ante diferentes manifestaciones de un mismo problema base (ver inventario IDEA). Ello hace que el diagnóstico de autismo sea complejo y deban tomarse en consideración tanto criterios clínicos como neurofisiológicos y bioquímicos.
Los nuevos criterios diagnósticos (DSM-V) han asumido la denominación de Trastornos del Espectro Autista (TEA) para englobar las diferentes manifestaciones que hasta ahora se diagnosticaban en base a criterios categoriales o dentro de los denominados TGD (Trastornos Generalizados del Desarrollo).

Kanner, en su primera descripción, definía al autismo como un trastorno innato. En la actualidad se asume que es un trastorno con un componente genético o hereditario importante. Pese a ello, todavía no se ha descubierto en qué punto del genoma humano se esconden sus marcadores. Diversos estudios demuestran una clara conexión entre autismo y Síndrome de X Frágil, del cual sí hemos identificado su marcador genético (expansión excesiva del C.G.C. en el gen FMR1 de un cromosoma X).

Lamentablemente, las causas exactas del autismo siguen siendo desconocidas; sin embargo, la investigación científica puede acercarnos, en un futuro no muy lejano, a este descubrimiento.

2- Características generales

La sintomatología clínica de los individuos autistas está determinada por lo que se conoce como triada de Wing y que recoge en gran medida las primeras apreciaciones de Kanner:

1-Deterioro Social
2-Deterioro del lenguaje y la comunicación
3-Patrón restringido de actividades e intereses.

Estos tres rasgos se mantienen a lo largo de toda la vida de la persona autista, pero su evolución va cambiando a tenor del proceso evolutivo personal. Es por esta razón muy importante tener siempre en cuenta los rasgos típicos de cada período de edad. Por otra parte, no se puede olvidar que existen, además, síntomas y trastornos que pueden ser considerados como asociados o secundarios (trastornos alimentarios, de sueño, ansiedad, enuresis, etc...), y que son importantes especialmente en la relación familiar y tareas terapéuticas.

A continuación se presentan los diferentes rasgos distintivos del autismo siguiendo el ciclo evolutivo. Puede que no se presente todos los rasgos o que lo hagan con diferente intensidad según el niño. Los casos en que los afectados presentan todos los síntomas son una minoría.

3- Rasgos distintivos por edad

Edad Rasgos Distintivos
6 meses Primeros signos de alerta:
Llanto difícil de interpretar.
Menos activos y exigentes que un niño normal.
Algunos son extremadamente irritables.
Contacto ocular muy pobre.
No hay respuestas anticipatorias.
8 meses Balbuceos limitados e inusuales.
No imitan sonidos, gestos ni expresiones.
Dificultades para poderlos consolar y tranquilizar.
Presentan rechazo al contacto.
Movimientos repetitivos.
12 meses Pueden aparecer las primeras palabras pero se utilizan sin sentido.
Llantos muy fuertes y frecuentes difíciles de interpretar.
Cuando empiezan a andar, decrece su sociabilidad.
No presentan ansiedad de separación (ausencia conductas vinculación).
24 meses Emiten pocas palabras (menos de 15).
Las palabras se presentan de forma aislada.
No hay desarrollo del gesto comunicativo.
Dan pocas señales de afecto.
Pueden diferenciar a sus padres del resto de personas.
Prefieren estar solos.
Muestran poca curiosidad para explorar el mundo que les rodea.
Hacen uso anormal de los juguetes.
36 meses Combinación extraña de palabras.
Pueden repetir frases, pero no hay un lenguaje creativo.
Entonación y ritmo extraños.
Utilizan al adulto para obtener lo que desean.
No aceptan a los otros niños.
Irritabilidad excesiva.
No entienden el significado de los castigos.
Muerden los juguetes.
No hay juego simbólico.
Movimientos repetitivos.
Fascinación visual por los objetos luminosos.
Pueden mostrar una relativa habilidad en los juegos manipulativos.
3 a 6 años (Preescolar) Torpeza psicomotriz.
Manías motoras repetitivas y estereotipadas (aleteo, contorsión manos...)
Apego inflexible a rutinas o a rituales específicos y no funcionales.
Preocupación persistente por partes de objetos.
Ecolalia.
No entienden ni expresan conceptos abstractos.
No pueden mantener una conversación. Retraso considerable en el lenguaje.
Uso incorrecto de los pronombres.
Raramente hacen preguntas.
Persiste ritmo anormal de la palabra.
Incapaces de utilizar y comprender gestos.
No utiliza la mirada, la expresión facial o la postura del cuerpo para comunicarse.
No entiende el rol en los juegos.
Falta de reciprocidad social o emocional.
Parece estar encerrado en su propio mundo ajeno a lo demás.
Mantienen relaciones sociales extrañas.
Falta de sentimiento de vergüenza.
No son competitivos.
Bajo nivel de frustración.
Incapacidad para juzgar las intenciones de los otros.
Utilizan a las personas de su entorno.
Incapacidad para compartir afectivamente situaciones.
Incapacidad para desarrollar relaciones con compañeros apropiadas a su edad.
Toleran mal los cambios en sus rutinas diarias.
Pueden empezar a aparecer conductas autolesivas.
Edad escolar Es en este período cuando el niño autista suele manifestar los rasgos más específicos del trastorno. Se manifiestan déficits importantes en el desarrollo normal de la interacción social y la comunicación con sus iguales. Funcionamiento intelectual deficitario. Repertorio restringido de actividades e intereses. Problemas de lenguaje. Importante déficit a la hora de establecer conversaciones con lenguaje estereotipado, repetitivo. Volumen, entonación y ritmo del habla anormales Los comportamientos comunicativos no verbales presentan gran alteración (no hay contacto ocular, inexpresividad facial, gestos inadecuados...). No sienten necesidad de obtener gratificaciones y de compartir intereses. Suelen insistir en mantener la uniformidad de las cosas y de las situaciones. No toleran los cambios en su entorno, ya sean de personas, lugares u objetos. Interés desmesurado por objetos o parte de ellos sin justificación aparente. Manías motoras persistentes (aleteos o contorsión de manos...).Pueden seguir o incrementarse las conductas autolesivas. Presentan afectos inapropiados al contexto, por ejemplo se ríen cuando son castigados o pueden llorar cuando se sienten bien o se les elogia.
Adolescencia Pueden consolidarse las conductas sociales negativas y se acentúa el rechazo de sus compañeros de igual edad. En esta etapa existe gran vulnerabilidad a desarrollar sintomatología depresiva. Se puede consolidar un deterioro generalizado en todas las habilidades. En cuanto a las habilidades lingüísticas hay perdida de parte de las mismas (si las habían adquirido anteriormente). Aumenta la hiperactividad, las conductas agresivas autolesivas, las conductas sin sentido y la incapacidad de tolerar cambios en su entorno. Siguen las manías motoras y pueden aparecer crisis epilépticas. 

   

4- Diagnóstico

El Autismo, al igual que los diferentes Trastornos Generales del desarrollo, en los que se incluye, puede presentar dificultades para su diagnóstico. Un primer problema surge de las discrepancias entre distintas clasificaciones diagnósticas que incluyen o excluyen algunos criterios y se adaptan mal a los niños más pequeños. En los casos de autismo más clásico, es decir, aquellos en los que presentan todos los síntomas, aunque no suelan ser los más frecuentes, sí son los de diagnóstico más fácil, sobretodo en edades tempranas. No resulta tan fácil la diagnosis en aquellos casos en los que faltan o se añaden elementos no contemplados en los criterios diagnósticos formales.

El Autismo puede contemplarse como un trastorno con una base sintomática común pero con una gran variabilidad en su manifestación externa. Algunos autores defienden la idea que el trastorno autista se mueve en un continuo en que los diferentes casos se van posicionando según su afectación. En este continuo los Asperger se situarían en el eslabón de funcionamiento más alto, mientras que el Autismo más clásico con déficits severos se situará en el otro extremo. Encontrar el punto de corte para el diagnóstico diferencial puede resultar, a veces, comprometido a falta de un marcador biológico. Además, hay gran comorbilidad con otros trastornos del desarrollo (retraso mental, mutismo selectivo, etc...) y enfermedades (Fenilcetonuria, Embriopatia por Rubeola).

Pese a todo, el diagnóstico temprano es el que nos puede garantizar la mejor evolución posible si se complementa con la intervención adecuada.

Para evaluar eficazmente el autismo debemos tener en cuenta una diversidad de criterios. Tanto la evaluación como el tratamiento debe ser multidisciplinar (Psicólogo, Psiquiatra Infantil, Neurólogo, Pediatra, Logopeda, etc...). Hay que delimitar las capacidades de los niños, sus áreas fuertes y débiles. Definir sus conductas. Analizar posibles deficiencias visuales y auditivas. Es fundamental disponer de una historia evolutiva a nivel orgánico del niño. También sería deseable la historia clínica de la madre. Finalmente, exámenes biológicos, cromosómicos y metabólicos pueden proporcionar información valiosísima.

A nivel más psicológico, la evaluación de sus capacidades cognitivas nos darán una idea de su rendimiento real. Las aplicaciones de pruebas de capacidades intelectuales tipo WISC-R o WISC-IV deberán utilizarse con precaución en este tipo de población y sólo pueden ser aplicadas a aquellos niños que tengan algo preservada su expresión oral (los de alto nivel o Asperger). Para los niños autistas con síntomas más severos, deberán utilizarse cuestionarios o escalas de desarrollo para tener un punto de partida para la intervención. Escalas como la CHAT de Baron-Cohen son aplicables a partir de tan sólo 1 o 2 años. Otras escalas utilizadas son la Escala de GESELL y como instrumento más especializado el ADI-R (Entrevista diagnóstico del Autismo-Revisada) publicada por TEA Ediciones y que puede proporcionarnos una gran ayuda en la evaluación. Sin embargo, recordemos que no hay actualmente, ningún instrumento que por sí sólo nos proporcione el diagnóstico seguro, y que hay que recurrir a la recogida de información multidisciplinar anteriormente expuesta.

Para conocer en mayor profundidad los aspectos de la evaluación en los T.G.D y obtener pruebas específicas ir a Evaluación de los T.G.D. Pruebas específicas para T.G.D. Autismo y Asperger

5- Evolución y pronóstico

En general el Trastorno Autista puede experimentar una mejoría gradual a lo largo del tiempo (sobre todo en los niños con un C.I. más elevado o con mayores competencias lingüísticas, sociales o comunicativas), pero la velocidad de esta mejoría es muy irregular, pudiéndose alternar períodos de crecimiento evolutivo rápido con períodos de crecimiento más lento.
En ocasiones se dan episodios de regresión en diversas situaciones (enfermedades, pubertad, estrés ambiental...). Por tanto, no estamos en condiciones de proponer un patrón evolutivo estable para todos los casos. Sin embargo, a partir de diferentes estudios publicados*, podemos concluir:

1-La evolución final tiende a ser muy variable. En algunos casos hay un progreso social e intelectual muy pobre y en otros se produce una buena evolución en los progresos académicos (sería el caso de los Asperger). El 50% presentan un retraso mental severo o profundo, el 30% un retraso mental leve o moderado, y el 20% una inteligencia dentro de los límites normales.
2-En general, se obtiene un mal pronostico (60-66%) (handicaps severos, ausencia de progreso social e independencia), o muy mal pronóstico (imposibilidad de mantener cualquier tipo de existencia independiente).
3-Elevadas tasas de mortalidad (1,5a 2%).
4-Un elevado número de epilepsia en la adolescencia.
5-Cambios dramáticos en el estado mental cuando llegan a la adolescencia:
-Agravamiento temporal (30%)
-Agravamiento permanente (22%)
-Deterioro intelectual
-Aumento conductas agresivas y auto-lesivas.
-Perdida de habilidades lingüísticas.
6-Un 10% evolucionan favorablemente en su vida. Por ello se entiende conseguir y mantener un trabajo y familia. Se trataría de los niños con C.I. Ejecutivo superior a 70 y con lenguaje verbal comunicativo a los 5 años.
7-El mejor predictor para un buen pronostico será :
-Presencia de un C.I. no verbal elevado.
-Presencia de lenguaje comprensivo a los 5 años.
-Capacidad de aprendizaje de Habilidades Sociales.

*A. Agüero Juan. "Autismo. Clínica. Evaluación e Intervenciones".

6- Algunas orientaciones para su intervención

-Hemos dicho que el autismo es un síndrome complejo, cuyas manifestaciones biológicas, conductuales y cognitivas se mueven a lo largo de un continuo común. Cada niño es un mundo dentro de la similitudes funcionales que presenta el trastorno, por tanto, la intervención ha de ser personalizada a partir de una evaluación exhaustiva y multidisciplinar.
-Sería de gran utilidad poder imaginarnos cómo entienden y ven estos niños el mundo que les envuelve. La tarea es compleja y da cuenta de la dificultad de afrontar cualquier plan de intervención.

-Actualmente no hay ningún tratamiento farmacológico específico para tratar y curar el autismo. A pesar de ello se han intentado y, en ocasiones, sobrevalorado de forma precipitada, ciertos "tratamientos". Uno de ellos ha sido la utilización de "megavitaminas". En concreto, altas dosis del complejo B. También combinaciones de la B6 con Magnesio. Pese a que se reconoce la importancia de la utilización de vitaminas, no hay nada definitivo y se necesitan más estudios para determinar en qué casos y circunstancias las vitaminas pueden tratar la sintomatología autista.

-Otra línea de tratamiento ha sido la bioquímica, en concreto se ha ido a estabilizar los niveles anormales de serotonina encontrados en los niños con el trastorno. La L-Dopa se ha utilizado para reducir estos niveles pero sin resultados relevantes. Otros estudios parece que han podido probar la eficacia del Haloperidol y la Trifluoperazina para mejorar el aprendizaje y favorecer los mecanismos de atención en los niños.

-Hoy en día los anti-psicóticos o neurolépticos de nueva generación son bastante utilizados en este trastorno. La risperidona como principio activo es la base de la medicación actual (Risperdal). Se trata de un fármaco altamente selectivo y funciona como un antagonista de los receptores de seratonina y dopamina.
Recordemos que el uso de cualquier medicación debe estar prescrita y controlado por el médico o psiquiatra.

-En conclusión, los diferentes estudios apuntan a que, aún considerando el manejo farmacológico necesario, éste, por sí sólo, no podrá conseguir la recuperación del niño. Es evidente que se necesita el apoyo y las técnicas específicas del campo educativo y psicológico.

-En el campo de la psicología aplicada al trastorno autista, el mejor resultado se ha obtenido con la terapia conductual en combinación con los métodos educativos. Recordemos que el niño autista dispone de un pobre repertorio conductual de base y que sobre ésta base debemos construir y estructurar sistemáticamente para dotarles de aquellas habilidades que no poseen. Pero también se hará necesario, eliminar o minimizar algunos de los comportamientos disruptivos (aleteos, sonidos guturales, estereotipias motoras, etc...) cuando no resulten funcionales (procedimientos de extinción).

-Las técnicas básicas son las del reforzamiento, coste de la respuesta, moldeamiento, extinción de la respuesta, etc...., técnicas que deberán ser adaptadas al nivel de cada niño y enseñadas por el terapeuta a los padres (Entrenamiento de padres) para su aplicación en casa y otros ámbitos. (Ver método ABA)
-Para identificar los reforzadores que pueden ser útiles para premiar debidamente la conducta deseada, debe efectuarse un muestreo con diferentes objetos (galletas, caramelos, pequeños juguetes, etc...).Cada niño tiene sus propias "debilidades" al respecto. Es importante encontrar aquello que realmente funciona. La entrega del reforzador debe ser contingente a la emisión de la conducta deseada, según el plan trazado. La utilización del reforzamiento verbal (halagos, expresiones de felicitación, etc...) deben también adecuarse al perfil individual. Hay niños que no responden bien a los halagos verbales muy subidos de tono.

-Conseguidos algunos avances conductuales, se hace necesario que estos se generalicen a ambientes externos. Tras la evaluación del caso (que nos permite saber el nivel donde se encuentra el niño), se establecerá un programa personalizado de enseñanza comenzando con conceptos simples y que irán adquiriendo mayor nivel de abstracción. A modo de ejemplo:

Nivel 1: Tareas de clasificación de objetos mezclados (p.e. nueces, avellanas, almendras)
Nivel 2: Tareas de clasificación por concepto (tamaño, color, forma...)
Nivel 3: Verbalización de acciones (comer, jugar, etc..), expresados a partir de la presentación de laminas.
Nivel 4: Uso de contrarios (frio-calor, alegre-triste, grande pequeño).
(ver sistemas PECS, SCP)

-Finalmente señalar la importancia que tiene la Atención Temprana en estos trastornos. Los seis primeros años son de vital importancia en el desarrollo de los niños. Es en esta época cuando el cerebro tiene una gran plasticidad, siendo capaz de reorganizarse y facilitar los procesos mentales superiores. Sólo a partir de una estimulación adecuada y temprana podemos obtener el mejor resultado posible.

Software específico para niños autistas:
Actualmente empiezan a distribuirse diferentes programas de software específico para su uso con niños autistas. Estos programas estan diseñados tanto para su uso por parte de profesionales pero también para ser aplicados en casa dado que permiten crear y personalizar los contenidos.

Uno de los programas que actualmente creemos más interesantes y de gran ayuda es el Niki Talk de Alessandro La Roca.

“Dale una voz a tu hijo”

Esta es una de las frases con las que Alessandro La Rocca nos revela alguna de las utilidades de su programa Niki-Talk. Niki Talk es un programa de Comunicación Alternativa y Aumentativa fácil de usar, ayuda a los niños con autismo o con cualquier otra discapacidad que limite la comunicación. Excelente software adaptable a diferentes necesidades y que estamos utilizando con buenos resultados. Conocer Niki-Talk

La idea básica de estos programas es muy sencilla. Los niños con autismo aprenden básicamente a través de la asociación y la repetición. A la gran mayoría de los niños con autismo se les dificulta aprender a hablar y a entender palabras habladas; sin embargo, muchos tienen grandes habilidades visuales, o por lo menos responden fuertemente a estímulos visuales. Les fascinan los interruptores de luz, objetos que giran, los créditos al final de las películas, en fin, cualquier cosa visual que esté cambiando con el tiempo. La idea es atraer su atención visualmente mediante la presentación de imágenes de una manera estimulante y simultáneamente hacerlos escuchar un sonido asociado a la imagen, por ejemplo el nombre del objeto en la imagen. Al igual que cualquier otra persona, es mucho más fácil que aprendan algo si lo encuentran interesante.

7- Enlaces de interés:

Documentos:
Recomendamos la lectura del documento: "La epidemia del autismo y expectativas en los próximos 15 años" [1.431 KB] a cargo de D. Joaquín Díaz Atienza.
Se trata de un riguroso estudio en el que se analizan datos epidemiológicos y la dificultad del diagnóstico dado que actualmente no disponemos de marcadores neurobiológicos o genéticos determinantes.

Recomendamos tambien la lectura del siguiente manual editado por la Consejeria de educación de Andalucia:
Volumen 1: Los trastornos del espectro autista. [1.702 KB]

Documentales:
Documental de la Fundación ONCE (Discapacidades Humanas) sobre el Autismo:
Autismo 1ª parte
Autismo 2ª parte
Autismo 3ª parte

Libros recomendados:

"Autismo y Síndrome de Asperger" Autor: Simon Baron Cohen

TEA: Manual de los primeros 100 días:

La organización sin ánimo de lucro Autism Speaks ha editado un documento titulado “Manual para los primeros 100 días”, a través del cual se ofrece a las familias de niños diagnosticados con un Trastorno generalizado del desarrollo la información crítica que necesitan durante los primeros días tras el diagnóstico.

El manual contiene información y recomendaciones de diversos expertos en autismo, -entre ellos psicólogos-, y de padres de niños diagnosticados con un TEA, cuyo propósito principal es el de dar respuesta a las diferentes preguntas que suelen surgir ante un diagnóstico de esta naturaleza, tales como “¿Qué es el autismo y cómo se diagnostica?, ¿Cómo voy a manejar este diagnóstico? o ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo?, entre otras. En este enlace pueda acceder al documento en pdf. [703 KB]

20 conceptos fundamentales (Ángel Rivière):

Siguiendo este enlace se exponen los 20 puntos claves que Ángel Riviere describió bajo el título de: ¿qué nos pediría un autista si pudiera?
También puede verse en formato audiovisual desde la Asociación Apnab.org


Ver también el Inventario IDEA de A.Riviere, para conocer alguno de los métodos de evaluación de los TEA (Trastornos del Espectro autista).

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Más información acerca de los T.G.D:

T.G.D. Características T.G.D. Evaluación T.G.D. Intervención Síndrome de Asperger

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